En este tercer milenio, la mecánica cuántica y las neurociencias handefenestrado nuestras más caras certezas, a la vez que el capitalismoreptil y los políticos de alquiler han erosionado la confianza. En losucesivo, el tiempo se experimenta como tiempo en zigzag, el mismo que la prosa tradicional falsea al convertirlo, no obstante, en tiempolineal. Para dar cuenta de un saber a la deriva, inconexo, además, elautor opta por el aforismo, con el ánimo de hacer diana en nuestrosistema de prejuicios y expectativas, como si de un francotirador setratase, en un esfuerzo por dar que pensar antes que por ahorrarpensar, en concordancia con la célebre fórmula de Wittgenstein.