Una regi¢n en particular llam¢ mi atenci¢n, parec¡a estar mucho mejordibujada que el resto, casi queriendo salirse del papel. Tanto estudi‚ y observ‚ cada uno de sus recovecos que, de repente, un d¡a, ca¡dentro del mapa. Fue una ca¡da topogr fica y muy elegante, como la deun saltador ol¡mpico desde un alt¡simo trampol¡n. Una vez sobrepuestadel v‚rtigo de la ca¡da tuve que compon‚rmelas con el temor a estarsola en un lugar desconocido y aunque deseaba ardientemente regresar a mi hogar, tambi‚n sent¡a una enorme curiosidad por explorar elterritorio. Adem s, como conoc¡a el mapa al dedillo, me logr‚tranquilizar. Lo que sigue es mi cuaderno de viaje y de encuentros con seres y lugares variopintos. Cuando se agot¢ mi deseo de descubrir yde correr aventuras, volv¡ a casa. Me esperaba un