Alguien llama a la muerte pero la muerte no termina de acudir. Estetren no tiene destino a Salzburgo, hoy, dentro de cincuenta a¤oscontinuar sonando la misma m£sica de c mara y este tren jam s pas¢por Salzburgo. Ya abri¢ el alem n la puerta, los miembros delSonderkommando se precipitan en el interior, nuevamente es la hora delas manos y los ganchos, cuando terminen de sacar de las c maras degas todos los cuerpos proceder n a ventilarlas, acondicionarlas paraque puedan acoger a nuevas v¡ctimas, no puedo hablarte de otra cosa,compr‚ndelo, te cansa mi relato, pero no existen otras historias, lavida era solamente esto. Te quedaba una £ltima, fugaz, inmediatamenteolvidada visi¢n de aquellos ojos desorbitados, estallados, dev¢mitos, excrementos, de bocas abiertas, de dientes encajados,cuerpos revueltos, otra vez, otra vez como dicen los ni¤os cuandoalguien les cuenta el cuento del lobo que viene, que viene, asi‚ndosea sus madres con las blancas u¤as de sus dedos clavadas en suspechos, asi‚ndose a sus l grimas. El £ltimo tango perfuma la noche,un tango dulce que dice adi¢s.