Fue un sue¤o, por muchas veces repetido, pues terne volv¡a una y otravez, como si de verdad tuviera la ineludible obligaci¢n de hacerlecaso. As¡ me ve¡a yo, poco m s que un beb‚ en el columpio infinito del Universo, balanc¡n del mundo, intentando llega