Emprendo este largo y extraño viaje para limpiar las telarañas delolvido, aunque presiento será tan estéril como la miel para los perros o como los suspiros de madrugadas en alcobas vacías. Las cosas queaquí cuento son de otra era y de otros aires. Doblemente viejas, portanto. Son unos brochazos en el paisaje del alma que cambia con losdías y solo se termina con la muerte. A veces, los pinceles siguendeslizándose por el lienzo de esas vidas acabadas, que se resisten amorir del todo. Y de eso va este libro. Quizá me repita a veces opuede que queden lagunas sin rellenar, pero lo que os voy a contar escasi todo cierto. De muchas de esas cosas la gente que vivió mientrasocurrían no llegó a enterarse. Incluso si alguien de vosotros locuenta por ahí, dirán que son fantasías o fábulas, pero no los creáis. Las personas que nieguen lo que aquí se cuenta son en realidadfantasmas que no han sabido vivir la vida que la Naturaleza lesregaló, ni descubrir la belleza de la memoria. Son zombis en unasociedad que renunció a su intimidad y sus secretos cuando se metieron de bruces en las redes sociales y les entregaron su libertad.