La práctica de la planificación urbano-territorial suele devenirfrustraciones y desengaños ante el corsé tecnocrático-burocrático quela aprisiona, la cultura empresarial-inmobiliaria que inspira lasdirectrices políticas que la orientan y el desapego social que ladesacredita. Pero no hay que desfallecer. La reflexión aportadapretende contribuir a su revivificación embridando con ataduras éticas el discurso economicista dominante, alterando la tendencia areincidir en errores pasados. Porque, si algo cabe concluir del relato efectuado en este texto, es que el urbanismo practicado en el litoral andaluz durante el último ciclo alcista inmobiliario, lejos defomentar su resiliencia, ha aumentado su vulnerabilidad.