Hace veinte años, cuando llevaba ya unos cuantos en este mundo llamado Cuarto, y que ha llenado mi vida desde entonces, escribí este libroque contiene mis primeras impresiones en él.Si entre los muchos que llevo escritos desde entonces y antes de él,tuviera que escoger o salvar alguno, creo que sería éste. Tiene laingenuidad que aporta la sorpresa al adentrarme en un mundo hastaentonces desconocido por mí, tiene la riqueza del recuerdo de unmomento histórico -cuando aparece el SIDA con todas sus consecuenciasy antes de que los retrovirales evitaran una muerte segura-, y acumula centenares de comentarios de jóvenes y adolescentes que, durante unos años leyeron estas sencillas aventuras en sus años de bachillerato ylas comentaron emocionados al saber que, en su misma ciudad, podíaencontrarse tanto dolor que ellos desconocían o tanto amor con el queellos podían enriquecerse.