®Libertad y verdad han sido y siguen siendo dos valores centrales demi existencia intelectual. Siempre me he resistido a que, en lasgrandes confrontaciones con Roma, a m¡ se me atribuya unilateralmentela parte de la libertad y a mis adversarios la de la verdad. Peronunca me he considerado del n£mero de los beati possidentes, deaquellos que, llenos de felicidad y orgullo, creen estar en posesi¢nde la verdad. Antes bien, me he sentido solidario con los buscadoresde la verdad. asumiendo todos los riesgos que a menudo llevaasociados la b£squeda de ‚sta.¯