Por primera vez en nuestro pa¡s se realiza la traducci¢n de esta obrade Annie Dillard. En ella, la autora nos habla su oficio y lo hace con voz pausada, a la vez que despliega una gran carga de pasi¢n.Una de las pocas cosas que s‚ acerca de la escritura es ‚sta: g stalotodo, disp ralo a bocajarro, pi‚rdelo sobre la marcha, una y todas las veces que sea preciso. No conserves lo que parece provechoso para m s adelante, para otra fase del libro: dalo, dalo todo, dalo ahora. Elimpulso de reservar algo bueno para un lugar aparentemente mejor es la se¤al que se necesita para gastarlo ahora, sin tardanza. Ya aparecer algo distinto, puede que mejor, m s adelante. Estas cosas se llenanpor detr s, por abajo, como el agua de un pozo. Del mismo modo, elimpulso de guardar para uno lo que ha aprendido no s¢lo es vergonzoso, sino que es destructivo. Todo lo que no d‚ uno libre y abundantemente termina por perd‚rsele. Uno abre un buen d¡a la caja fuerte y seencuentra con cenizas.