Incapaz de superar la p‚rdida del amor, Sebasti n se entrega conentusiasmo a su fracaso, a la in£til correcci¢n compulsiva detraducciones de poemas de Blake, a observar a las mujeres con dedicada atenci¢n, a abusar de la paciencia de sus amigos y a dar vida a Ram¢n Alaya, su lter ego imaginario, jugador de polo argentino, leal,fuerte, atractivo e ignorante de todo ese absurdo territorio deficci¢n que consuela a los locos en su derrota. En una sola noche sever obligado a caminar m s de lo que ha caminado durante los £ltimosa¤os...