Se recupera este t¡tulo editado por primera vez en el a¤o 1984, que no ha perdido ni una pizca de emoci¢n y de ternura sobre el significadode la p‚rdida real y simb¢lica que se produce en la infancia. Siguenllenas de poes¡a las ilustraciones de Carmen Sol‚ y el excelente tonodel relato, que jam s se desliza a la cursiler¡a o la pseudopoes¡a.Todas las recuperaciones de textos cl sicos merecen un aplauso.
Marta tiene unas trenzas largas y gruesas, del color del oro viejo,que le llegan casi hasta la cintura. Se siente muy especial con sustrenzas, que peina cada ma¤ana con cuidado, aunque, desde que su mam est enferma en la cama, es su t¡a la que le peina y no siempre lohace con ganas ni con el cari¤o de su madre. Cuando llega el verano,su padre les dice que van a ir de vacaciones pero sin la mam , quetiene que estar en la cama. El pap le dice a Marta que ‚l no sabepeinar sus trenzas y que, por este motivo, es mejor cortarlas. Conmucha tristeza, Marta pierde su preciado tesoro. Sin embargo, no estan mala idea tener el pelo corto y poder peinarse rapidito. Adem s,las vacaciones han sido estupendas y ella ha escrito a su madre cartas cont ndole todo. Cuando regresan, la muerte de la mam hacecomprender a Marta que su vida infantil ha terminado, y no s¢lo porque ya no tiene sus trenzas. Un emotivo relato sobre la p‚rdida de lainfancia y la p‚rdida de un ser querido, pero lleno de esperanza.Marta mira finalmente las estrellas y cree encontrar all¡ unabrillante que es la de su madre. Aunque Marta quer¡a sus trenzas y lavida que ya ha cambiado, est lista para el futuro.