Lo que el lector tiene en sus manos es el intento de acercar la cazaa la cocina. No solo ver c¢mo se cocina la caza, sino entender,someramente, qu‚ pasa en el monte antes de que esta llegue a losfogones; que la cocinera sepa qu‚ come un corzo o c¢mo vuela unaperdiz. Que el cazador metido a cocinero conozca el origen y el valorde los ingredientes y el porqu‚ se usan para cada pieza. No suele serfrecuente la curiosidad ni el conocimiento del cocinero sobre el artede capturar las piezas que prepara. Es como si se tratase de unproceso previo e intrascendente, cuando en realidad es fundamentalporque del monte vienen los sabores, matices, aromas y calidadescineg‚ticas que, luego, el profesional o el aficionado a la cocinatienen que descubrir y resaltar. Saber qu‚, c¢mo, en qu‚ h bitat ybajo qu‚ pautas de comportamiento se encuadra la vida de la fauna esfundamental para convertir una pieza de caza en una peque¤a obra dearte. El centenar de recetas que contiene este libro son el esfuerzoriguroso y apasionado de una boticaria conocedora de los perros y delas salsas, sabedora de las duras jornadas de caza, experta encocciones y sazones, licenciada en la alquimia de los matraces,manipuladora de aceites y hierbas arom ticas.