El placer del viajero transcurre en Venecia y, como escribi¢ FrankKermode, las novelas situadas en esa ciudad, por alguna raz¢n, tienden a ser siniestras, como si en ella hubiera algo que confundiera lasexpectativas de la decencia. En esta historia de cuatro personajes,Colin y Mary, amantes desde hace varios a¤os, de posici¢n bastanteacomodada, pasan sus vacaciones en esta ciudad an¢nima, haciendo elobligado turismo y sintiendo ese estado de disociaci¢n que a menudo se experimenta en las ciudades ajenas. Tras conocer a un misteriosoitaliano, casado con una canadiense, se ven progresivamente envueltosen una relaci¢n con am-bos. Los encuentros son agradables, casuales... pero hay en el aire algo amenazador, sofocante, inexplicable. Colin y Mary, s£bitamente aislados y vulnerables, son arrastrados hacia lodesconocido, conducidos a acciones y sentimientos m s all de sucontrol. McEwan ha afilado su prosa, admirablemente lac¢nica, y, conla habilidad de un experto torturador, esparce ocasionales migajas deconfort, cuando la tensi¢n resulta intolerable, para hurtarlas deinmediato, en beneficio del horror.