Amanece en la bah¡a de Crescent, en Nueva Zelanda. Los habitantes dela colonia veraniega despliegan, o callan, sus menudencias, susjuegos, sus recuerdos, los sue¤os que no han cumplido y los que alg£nd¡a cumplir n. Al final del d¡a todo queda en calma. De KatherineMansfield dijo Virginia Woolf que ten¡a el £nico estilo que envidiaba. En la bah¡a, publicado en la revista London Mercury en 1922, es unode esos relatos que, precisamente, que suscita la envidia de cualquier escritor.