La opini¢n de Baudelaire sobre Madame Bovary es, sin duda, la quesigue manteni‚ndose hoy. Para ‚l, como para nosotros ahora, MadameBovary es una obra de arte. El art¡culo, que publica en la revistaL'Artiste en aquel a¤o de 1857, es un modelo de inteligencia cr¡tica:«Una novela, y qu‚ novela! La m s imparcial, la m s leal». El es elprimero, y durante bastante tiempo el £nico, en afirmar que ladimensi¢n moral del texto es secundaria, que la obra de arte debejustificarse por s¡ misma, lejos de cualquier otra consideraci¢n. Enel Pr¢logo, al hablar de la hero¡na, reconoce que tiene «todas lasgracias del h‚roe», «sublime en su especie, en su peque¤o mundo,frente a su peque¤ohorizonte». Se pregunta qu‚ es lo que la absuelve. Y la respuesta:«Emma Bovary persigue un ideal».En la La Org¡a Perpetua de Mario Vargas Llosa, porque en esta obracr¡tica sobre Flaubert y Madame Bovary el lector podr encontrar todolo necesario para conocer y apreciar mejor la novela. Podr¡amos hablar de su actualidad, incluso en el tema, de su modernidad, porque estab£squeda del ideal, su inconformismo de lavida cotidiana, «esa desaz¢n inaprensible» (Primera Parte, cap¡tuloVII) de Emma no es ajena a nuestra vida actual, con su estr‚s, susadicciones, su consumismo o su gasto excesivo de f rmacos o depsiquiatras.La civilizaci¢n occidental cre¢ los libros de caballer¡as y la novelarom ntica. ¿Durante cu ntos siglos la influencia de los libros decaballer¡as sigui¢ viva en el alma de tantos Quijotes? Cabr¡apreguntarse ahora: ¿durante cu ntos siglos va a permanecer viva lainfluencia de las novelas rom nticas en el alma de tantas Emma Bovary? Pero es adem s, y quiz s antes que nada, la belleza del texto la quenos sigue conmoviendo. ¿El lector de hoy podr¡a tambi‚n hacerla pasarpor la prueba del ritmo y de la musicalidad leyendo en voz alta lasbell¡simas frases de Flaubert aun en su traducci¢n al espa¤ol? Comodice Vargas Llosa, el lector puede sufrir leyendo esta novela, ya¤ade: «S¡, pero cu nto placer!».