A los pocos meses de su conversi¢n y retomo a la fe cat¢lica,Agust¡n, el hasta entonces profesor de ret¢rica, se retira a la fincadenominada Casiciaco en las cercan¡as de Mil n. Le acompa¤anfamiliares y amigos, que fueron sus socios en el trabajo, en laoraci¢n, en la lectura y, particularmente, en la discusi¢nfilos¢fica. De ‚sta surgi¢ la primera producci¢n literaria del Santoque ha llegado hasta nosotros. En ella aparece una caracter¡stica quele es propia: a la vez que se inserta en la tradici¢n culturallatina, cuyo m ximo representante hab¡a sido Cicer¢n, se muestraoriginal y creador; a la vez que crea el g‚nero literario delsoliloquio que da origen a los Soliloquios, imita al maestro latinoen sus di logos filos¢ficos. Las tres reas de la filosof¡a: elconocimiento, la felicidad y la naturaleza, ocupan las reflexionesdel grupo de amigos y dan origen a las tres preciosas obras: Contralos acad‚micos, La vida feliz y El orden. En cuanto fruto detertulias filos¢ficas, son obra de todos los contertulios, peroparticularmente de Agust¡n. No s¢lo propone y modera; es el aut‚nticomaestro del grupo, quien tiene siempre la palabra decisiva. Y sobretodo quien dio forma literaria a las discusiones reales. Compuestospoco despu‚s de su conversi¢n, el santo considera los libros comocristianos. Pero ‚l mismo se¤ala que a£n se percibe en ellos elorgullo intelectual propio de la escuela antigua. Por ello, adem s desu valor puramente filos¢fico, son de gran inter‚s para conocer laevoluci¢n interior, intelectual, moral y religiosa, del jovenconvertido. De ellos, el Contra los acad‚micos no aparece en estevolumen. En cambio, incluye la Vida de Agust¡n, de Posidio, su amigodurante cuarenta a¤os. Una verdadera joya de la literaturahagiogr fica antigua.