Con un estilo sencillo y desnudo, Saramago describe los hechos,grandes y peque¤os, que nunca, desde aquellos tiernos a¤os, lograrondesvanecerse en el tejido del recuerdo. De todos ellos, los m sv¡vidos ser n aquellos que acompa¤aron el despertar de su vocaci¢n deescritor: las largas horas pasadas en la encrucijada de los r¡os queba¤aban las tierras de cultivo de la aldea, las carreras entre losolivares, la contemplaci¢n del atardecer, la luna m s luminosa quejam s alcanzara a ver mientras conduc¡a los cerdos a la feria juntocon su t¡o Manuel, la felicidad de acabar la tarea encomendada por suabuelo bajo una lluvia torrencial, la magia de los cines de barrio deLisboa, la contemplaci¢n del cielo estrellado junto a su abuela en elocaso de su vida, el arraigo a la tierra, la soledad meditabunda deladolescente...