El seguro es un mecanismo de dispersión y dilución del riesgo. Quiénestá expuesto al mismo trata de diluirlo, "venderlo", trasladarlo aquién está dispuesto a asumirlo a cambio de una prima. Pero diluirlono es erradicarlo. Es gestionarlo, es trasladar su impacto a priorinegativo. Siendo conscientes, como somos, que no siempre el dañocomporta una connotación negativa. Como tampoco el seguro es el únicomecanismo, aunque de momento predominante, de asunción de riesgos.Técnicas como la autoasunción de riesgos, el self-insurance, laretención de los mismos o la creación de entidades cautivas hanirrumpido en el ámbito de la gestión de riesgos hasta proyectarse enproductos de los mercados financieros. Mas ¿siguen siendo eficaces los principios sobre los que hasta ahora se asentó y basculó el contrato? ¿Hasta qué punto podemos hablar de modernización del contrato en elámbito del seguro? ¿son las nuevas formas de contratación y ladigitalización y contratación inteligente un paradigma tal que hagacambiar algo más que la fisonomía formal? El riesgo está presente encualquier manifestación, actuación de la vida. En su actividad, en sudesarrollo, incluso en lo circunstancial. Mas ¿cómo influye o influirá en breve la digitalización de la economía, el big data, el uso masivo de la tecnología, las pruebas genéticas, los biomarcodores, etc., enel riesgo y sobre todo, en el contrato, sea en el condicionado, en lafase perfectiva, en la gestión del siniestro?