Nada mejor que un diccionario de 1611, el de Cobarruvias, para saberqu‚ significa esta palabra: "Moderno. Lo que nuevamente es hecho enrespeto de lo antiguo; del advervio modo, cuando significa agora.Autor moderno, el que ha pocos a¤os que escrivi¢, y por eso no tienetanta autoridad como los antiguos". No resulta f cil explicar a nadieni explicarnos c¢mo hemos venido a parar a lo de hoy, cuando pareceque la £nica autoridad sobre las cosas, viejas o nuevas, antiguas orecientes, la tiene el £ltimo que ha llegado. A diferencia de losmoralistas, a quienes sin duda preocupa e inquieta tal subversi¢n devalores, el autor de este libro se limita a hacer nuevamente lo queya se ha hecho, y a hacerlo, si es posible y si le dejan, nuevo,mirando con respeto lo antiguo. Lo antiguo suyo o de otros, cada d¡am s nuevo y m s moderno. "Lo nuevo es para m¡ lo viejo", dec¡aCervantes repensado por Azor¡n, y s¢lo en la medida que refleja yasume su pasado, el tiempo es tiempo y lo nuevo, nuevo; que no haynada nuevo que no salga de lo viejo. Hasta hace dos o tres a¤os, ydesde hace m s de cien, figuraba sobre la puerta de la casa donde seha escrito la mayor parte de este libro, el n£mero correspondiente ensu vieja placa de porcelana; "7 moderno" se le¡a en ella, y aunque nofuese casa muy visitada de extra¤os, esa placa era decorativa y £til,pues les recordaba a quienes viven all¡ que, contra lo que algunasveces ha tenido que o¡r su modoso ir tirando, eran modernos, los m smodernos, sin duda posible, de la calle Conde de Xiquena. Pero unbuen d¡a llegaron unos rateros desaprensivos, acaso los mismos que yahab¡an robado el farol del l¢brego portal y, pese a lo inaccesibledel r¢tulo, lo arrancaron tambi‚n y se lo llevaron. Qued¢ el hueco ydesde entonces no ha sido sustituido el viejo 7 por otro m s modernoa£n, para desconcierto de carteros, peatones y comisionistas. Encuanto a los raros amigos e inadvertidos que de tarde en tardequieren visitar al autor, acaban encontrando la casa por casualidad oaproximaci¢n, como solemos hallar las cosas que nos importan deveras. No obstante se acostumbra uno a todo con harta facilidad, yhaber perdido el n£mero cuando se quiere perder el nombre y llegar aser Nadie, lo toma el autor como un hecho extraordinario, feliz,premonitorio.