Sobre un mundo con mucho mal e inmenso sufrimiento, miles de hombres y mujeres gritan cada d¡a: «¿D¢nde est s, oh Dios?» (Salmo 42). Poreso, m s que un Dios como enigma racional, me ha importado el Dioscomprometido con los hombres, y as¡ me he atrevido a trazar suitinerario de una forma pr ctica, desde una perspectiva cristiana.
Empezar‚ hablando del hombre como viviente a quien Dios mismodespierta a la existencia personal y social; quiero dejar que El serevele en el mismo coraz¢n de nuestra vida humana. Expondr‚ despu‚slos argumentos a favor o en contra de Dios, tal como han sidoplanteados en la filosof¡a de Occidente, lugar donde ha surgido lacuesti¢n de la teodicea como juicio que la historia eleva frente aDios.Contemplar‚ al ser humano como pregunta teol¢gica: abierto a Dios,viviendo en amor y libertad, pero capaz de negarle y suicidarse. Yestudiar‚ las grandes paradojas que suscita Dios, a quien solo podemos conocer ensanchando el horizonte de nuestras razones y experiencias.As¡ concluye este itinerario, dejando abierto el camino a la posiblefe religiosa.