La última década quedará ya para siempre significada como una de lasmás complicadas de la historia contemporánea española, por razón de la tremenda crisis económica aflorada a mediados de 2006 y manifestadaen toda su virulencia a partir de 2008. A dicha vicisitud, tan dura ydifícil de sobrellevar por muchos de nuestros compatriotas, siguió,por pura y humana lógica, una crisis social e institucional que hapuesto en entredicho la solidez de nuestras bases convivenciales. Nila economía ni la política son lo que eran ?posiblemente nunca lovuelvan a ser?, y la relación de los ciudadanos con el Estado tardarámucho tiempo en restablecerse sobre el tono de colaboración yconfianza que, por lo común, imperaba antes de todo diera impresión de desmoronarse.
Justo durante los años más duros de la crisis, el autor residió endistintos lugares de España, por motivos laborales: Granada, León,Barcelona, Sevilla, Carmona, La Coruña, Mallorca, nuevamente Barcelona y, como punto final, Tenerife. Este casi permanente estado deprovisionalidad entre unas ciudades y otras, le brindó la oportunidadde conocer el pulso de los días en lugares muy distintos y en épocatan compleja. Sobre tal experiencia fundamentalmente ?aunque noexclusivamente?, con un acento que se pretende amable y esperanzado,versa el presente ensayo: cómo se vivió y sobrevivió a aquellostiempos difíciles en enclaves muy apartados de la geografía española,incluidos los territorios insulares.