La ecolog¡a no trata £nicamente de las cuestiones relacionadas con loverde o las especies en extinci¢n. La ecolog¡a supone un paradigmanuevo, es decir, una forma de organizar el conjunto de relaciones delos seres humanos entre s¡, con la naturaleza y con su sentido en este universo. Ella inaugura una nueva alianza con la creaci¢n, alianza de veneraci¢n y de fraternidad. No hemos sido creados para situarnos por encima de la naturaleza como quien domina, sino para estar a su ladocomo quien convive como hermano y hermana. Descubrimos as¡ nuestrasra¡ces c¢smicas y nuestra ciudadan¡a terrestre. Hoy no son s¢lo lospobres los que deben ser liberados de la cautividad de un modelo dedesarrollo que les niega la dignidad, dilapida sus recursos y quiebrael equilibrio elaborado a lo largo de millones de a¤os de trabajoc¢smico. El clamor de los pobres se une as¡ al grito de la Tierra. Y a partir de ah¡ se ensancha la teolog¡a de la liberaci¢n verdaderamente integral y universal, porque concierne a todos y al planeta entero.La experiencia ecol¢gica permite una nueva recuperaci¢n de lo sagradoen la creaci¢n, una nueva imagen de Dios, una concepci¢n m s amplia yc¢smica del misterio cristiano y una nueva espiritualidad.